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Descubre quién había realmente detrás de estos hitos científicos

“La historia a veces olvida contarnos la parte femenina de la ciencia”

“Detrás de un gran hombre siempre encontrarás una gran mujer”. ¿Detrás? Groucho Marx no se refería a esto exactamente cuando la apostilló. La historia, y los intereses sexistas, ha obviado la segunda parte de la frase que, sin duda, es la más importante: “Detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Detrás de ella está su esposa”. Pero claro, esto no deja en muy buen lugar al sexo masculino en cuanto a fidelidad se refiere.

Queremos mostrarte algunos ejemplos clarificadores que cuentan la historia de mujeres obligadas en su momento a quedarse detrás de “sus grandes hombres”.

Curie ganó dos premios Nobel, en Física y Química. Galardonada en su último reconocimiento a la investigación, rechazaron su ingreso a la prestigiosa Academia Francesa de las Ciencias por no guardar el “luto” a su difunto esposo que “descansaba en paz” hacía ya más de cinco años. Su idilio con uno de sus alumnos le supuso pasar a la oscuridad de la investigación.

Otro caso flagrante: el de Esther Lederberg. La genética no se entendería igual sin ella, pero fue su marido Joshua quien ganó el Nobel en 1958.

¿Otro? ¡¡Por supuesto!! El de la famosa bomba nuclear. Lise Meitner descubrió que el núcleo de átomo se divide en dos. Su guerra perdida, trabajar junto a Otto Hahn. Este publicó sus hallazgos sin incluir el nombre de Meitner como coautora y acabó ganando el premio Nobel de Química en 1944 por sus contribuciones a la división del átomo.

Pero hay más. En los libros de texto sí encontramos los nombres de Watson y Crick cuando estudiamos la hélice del ADN. Sin embargo, a pocos les resultará familiar Rosalind Franklin; gracias mujer, hoy sabemos que fuiste tú.

Otra más a la lista de damnificaciones de la historia machista: la mujer de Einstein. se vio obligada a dejar el laboratorio que dirigía junto a su marido para cuidar de uno de sus hijos con problemas psíquicos; aunque era ella quien resolvía todos los problemas matemáticos de la relatividad. Pero del “Falso Techo de Cristal”, si queréis hablamos en otro momento.

einstein

Hoy nos unimos a la lucha contra el Efecto Matilda “Cuando hay dos personas que descubren lo mismo, siempre se le da el reconocimiento a la persona más conocida. Es lo que se conoce como efecto Mateo”. Feminicemos el concepto ante el olvido del papel de la mujer en la ciencia y la investigación. Las cifras hablan, y nos dicen que hasta el momento sólo 18 mujeres han sido galardonadas en ámbitos científicos frente a un total de 572 hombres, en lo que al Nobel se refiere.

 

Nos hemos envuelto en letras estos últimos días y no se puede eludir la lucha e indignación que tuvieron que soportar muchas escritoras al verse obligadas a recurrir a seudónimos. Hoy no podemos saber quién estaba detrás de muchas obras de arte que seguirán firmadas con nombres masculinos. Cecillia Böhl de Faber, seguro que ni os suena, sin embargo si, Fernán Caballero, escribieron las mismas líneas.

Caterina Albert escogió a uno de sus personajes para bautizarse, Víctor Catalá. No soportó la controversia que causaron algunas de sus obras firmadas como mujer. Y así podríamos enumerar eternos ejemplos, ¿qué volumen puede llegar a tener todo lo que ya no sabremos?

Y extiende ahora esto a todas la disciplinas y aspectos de tu vida; guerrilleras expertas en estrategia como “segundonas” al lado de capitanes en las más arduas batallas, ingenieras creando sistemas que nos permitieron la mecanización y posterior tecnificación del trabajo, directoras de grandes proyectos que cambiaron la intervención social bajo el mandato de hombres que sudaban al instaurar solamente su lúbrica… piensa, si también ocurrió en esos contextos.

 

Juntos, trabajan hombres y mujeres, no detrás ni delante.

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